Morelia, Michoacán.- La muerte de Tadeo en el cruce ferroviario de la colonia Jacarandas reavivó el reclamo de habitantes que desde hace años denuncian las condiciones de riesgo en las que miles de personas atraviesan diariamente las vías del tren en Morelia.
Una vecina de la zona difundió un posicionamiento en el que sostiene que el fallecimiento del menor representa el resultado de años de abandono en materia de infraestructura peatonal.
«Esta pérdida no es un evento aislado; es la manifestación física de una estructura urbana que ha dejado de mirar por quienes la habitan», expresa.
En el documento explica que, cuando el ferrocarril bloquea el paso, la única alternativa segura consiste en caminar alrededor de dos kilómetros para rodear el convoy.
Sin embargo, sostiene que esa distancia resulta excesiva para quienes diariamente se desplazan a pie, especialmente adultos mayores, trabajadores, estudiantes, madres con hijos pequeños y personas con discapacidad.
«Dos kilómetros significan cosas distintas para quien va cargando a infancias, bolsas de mandado, terminando una jornada laboral de ocho o más horas, o para una persona con discapacidad», señala.
Afirma que esa realidad ha provocado que muchas personas opten por cruzar entre los vagones para reducir tiempos de traslado.
Considera que esa práctica se ha vuelto común porque durante años no se construyeron puentes peatonales ni cruces adecuados.
«La muerte de Tadeo es el resultado de un entorno diseñado bajo una lógica donde el flujo de la maquinaria pesada tiene prioridad sobre la fragilidad del cuerpo humano», sostiene.
También responsabiliza a la falta de infraestructura pública por las condiciones que enfrentan diariamente los peatones.
«La muerte de Tadeo no fue culpa de su madre, fue el Estado que no brindó la infraestructura necesaria para que el cruce fuera seguro», insiste.
La denunciante recuerda que la legislación estatal en materia de movilidad establece que las vialidades deben diseñarse bajo criterios de seguridad para proteger a las personas más vulnerables.
Asimismo, señala que ONU-Habitat reconoce el derecho de toda persona a caminar por ciudades seguras y accesibles, principio que, considera, no se cumple en los cruces ferroviarios de Morelia.
Finalmente, llamó a que el fallecimiento del menor impulse una intervención integral en las zonas donde el tren divide colonias de la capital michoacana.
«No podemos permitir que el dolor de esta familia se convierta en una estadística más en la nota roja de Morelia», concluye.
